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Ikella Alonso o la necesidad de la pintura

museo de saisho

El artista Ikella Alonso, en su dilatada experiencia como artista, ha participado en más de 100 muestras individuales y colectivas. Se define, más que como artista, como pintor, y cuenta que su pintura nace de una necesidad. El paisaje es uno de los temas recurrentes en su obra, como se puede comprobar en su última exposición individual, El vuelo del Ícaro.
 

Llevas desde 1991 en el circuito artístico, ¿cómo crees que ha evolucionado el sistema del arte en estos años?

En casi tres décadas da tiempo a ver de todo. Creo que ha evolucionado favorablemente. Se ha hecho más accesible para el gran público a nivel de coleccionismo. Más didáctico en cuanto a la oferta institucional. Y el hecho de estar conectados, da la posibilidad de dar visibilidad a nivel internacional. Aún queda mucho por hacer, respecto a la “protección” del artista y su trabajo.
 

En un momento dado la pintura parecía que había casi desaparecido de ferias, galerías y del circuito en general. Desde hace unos años está volviendo con fuerza, ¿cómo has vivido tú esta evolución? Y, ¿cómo condicionan estas “modas” el trabajo de los artistas?

A mí me gusta que me llamen pintor, lo de artista es otra cosa. Pienso que la pintura, como procedimiento, nunca ha desaparecido, otra cosa es la PINTURA con mayúsculas. De esa hay poco. Hay momentos en que el protagonismo lo tiene una u otra disciplina, lo vivimos con el auge de la fotografía, del video art, de las instalaciones, de la pintura en expansión. Cuando llega algo novedoso, es normal que haga más ruido y ya se sabe que la novedad siempre llama la atención. Esto no quita para que otras disciplinas sigan desarrollándose, aunque sea en silencio. Los mercados son muy dados a estos ciclos, al de la novedad y al de la vuelta a lo tradicional. Tiempos de riesgo y tiempos de seguridad. La pintura siempre ha sido un valor seguro, tanto de inversión, como de disfrute. Las modas son buenas, hace que quien tiene claro su camino se sienta aún más seguro de sí mismo.
 

¿Cuáles son los temas que te gusta explorar en tus obras?

Mi pintura nace de una necesidad. Los intereses están muy relacionados con uno mismo: aquello que te marcó desde pequeño, que de una u otra manera siempre sale a flote. En esto, hay que ser verdadero. No sirve de nada contar cosas que no sientes, que no son tuyas, que no nacen de dentro. He tocado muchos temas a lo largo de todos estos años, siempre muy relacionados con la propia pintura y los pintores.
 

¿Por qué te interesa tanto el paisaje como eje central de tu trabajo?

Desde pequeño he sentido especial predilección por los mapas. Era una forma de viajar, de soñar, de pensar en lugares desconocidos. El mapa es el plano del paisaje, ese aspecto de superficie, engancha muy bien con el lienzo: una superficie plana y bidimensional. El paisaje es la naturaleza, es nuestro entorno. Hoy realmente debilitado por el abuso del hombre. Me preocupa en exceso el cambio que se produce en la naturaleza, por eso, desde el año 2011 ando trabajando en la relación que existe entre el mapa y la pintura. Es una forma de rescatar y proteger a la pintura, a los pintores, vinculados estos a sus terruños natales. Son dos miradas, la visión cenital del paisaje y la visión frontal del mismo. Ambas se imbrican de un modo orgánico. La tierra vista desde un satélite hace que no haya fronteras políticas, sólo son las físicas las que se ven. Por tanto, todos los hombres somos iguales desde tal distancia. Me interesa mucho generar un atlas en los que los territorios se convierten en las naciones de la pintura: la Coyoacán de Frida Khalo, la Venecia de Giovanni Bellini o la Barcelona de Tàpies…
 
ikella alonso comprar cuadro
 

¿Cómo es tu proceso de trabajo a la hora de afrontar un lienzo vacío?

“El miedo es el motor de toda la pintura, porque es el miedo al lienzo en blanco, a no saber usar con intensidad la energía que llevas dentro”. Estas son palabras de Juan Genovés. Y dichas con acierto, porque siempre se parte de un salto al vacío, ese salto que es el lienzo en blanco para el pintor. Cada cuadro es un principio donde el final, no se sabe, simplemente se intuye y la obra siempre queda abierta. Mi proceso parte de la elección de un terreno vinculado a un pintor. Desde ese momento y con diferentes herramientas, voy pasando de la búsqueda o del encuentro, a la materialización del cuadro. Fotografías aéreas de mapas; marco el plano a través de cotas; traslado al lienzo por medio del dibujo; y desde este punto, es la pintura la que se va desarrollando, con intuición y supongo, que con la experiencia adquirida.
 

Me parece muy interesante el trabajo que haces en tus obras con el color. ¿Cómo desarrollas el proceso con el color?

Tiene tal importancia, que sigo manteniendo el procedimiento que se usaba desde la antigüedad. Utilizo óleo, y lo hago fabricándome yo mismo cada color. Esto supone una lentitud que choca con los tiempos actuales, donde el tubo o un bote te proporcionan el color de manera inmediata. Proceso lento, que tiene mucho que ver con el secado del óleo. De este modo, puedo construir la paleta del pintor sobre el que estoy trabajando. Aproximarme lo más posible a su dicción. Es a través del color como surge la pintura. Me interesa mucho la materia, porque en mi manera de pincelar lineal, genera surcos. Estos hacen que la pintura tenga su propio volumen físico, creando luces y sombras. Hay una similitud con el trabajo de arar la tierra. Soy un labrador de la pintura, construyendo el cuadro con surcos de pigmentos empastados.
 

Como artista, ¿qué relación tienes con el mercado del arte? ¿Y con los coleccionistas que compran tu obra? ¿Crees que hoy en día en España se puede vivir del arte?

¿Quién vive del arte?… realmente no es mi caso. Debería, en términos económicos, generarse una balanza entre la producción y la venta. Pero producimos mucho y vendemos poco. Cierto que quien es fiel a la adquisición de tu trabajo, lo es siempre. Adquirir un cuadro, está hoy al alcance de casi todos, por supuesto, ligado al formato. Cada cual puede adquirir dependiendo de su situación económica. Pero hoy es más fácil comprar un original que una lámina. Es necesario que los pintores tengamos quien nos represente, que cubra esa parcela de la venta. Complicado es para nosotros el hacerlo todo, por descontado, no todo el mundo vale para vender. Esto es un intercambio de tareas: el pintor produce y debe hacerlo bien, y el galerista, vende y lo tienen que hacer bien y bastante. Si estas dos partes no funcionan, entonces nadie come. Considero que uno de los asuntos que más me interesan, es generar un lenguaje propio, unos modos personales. Esto hace que los coleccionistas, sientan interés. A fin de cuentas, tener un Warhol o un Matisse, marca la diferencia.
 

¿Qué crees que aporta una plataforma como Saisho al sistema del arte?

Saisho es una plataforma muy dinámica y activa, bastante acorde con los tiempos actuales. El sistema es el mismo de siempre, mover y vender la obra. Pero hay un aspecto que me parece fundamental, la presencia. La gente quiere ver lo que compra, y es más fácil enamorarse de una obra en directo que vista en una fotografía. Deduzco que de cara a los clientes, hay que flexibilizar al máximo la cercanía de la obra a los posibles compradores, pero sin perder de vista el respeto por los creadores.
 
ikella alonso exposición
 

Cuéntanos sobre tu exposición actual, El vuelo del Ícaro.

Es un trabajo que se desarrolla a lo largo de dos momentos 2011-2012 y 2017-2019. Son 50 cuadros de paisajes vistos desde satélite, los lugares de nacimiento de los pintores clásicos que más me interesan. El espacio donde está montada la exposición, O_LUMEN (Calle Claudio Coello, 141 Madrid), es una iglesia desacralizada de 600 metros cuadrados de sala. Los cuadros tienen dos sistemas de montaje, flotando en el espacio o colgados en la pared. Acompañan al trabajo, un catálogo editado por O_Lumen, donde hay textos de Armando Montesinos, Rufo Criado y Lucía López; y un audiovisual, promo de la exposición, realizado por Lucas Barba. Estará hasta el próximo 20 de Octubre.
 

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ahora mismo, preparo un nuevo trabajo, que trata sobre el mismo asunto, pero cambia el enfoque. Si antes eran pintores de la historia, clásicos o grandes referentes, ahora miro a los jóvenes pintores, más jóvenes que yo, que he ido descubriendo a través de las redes sociales. Gente muy joven, con un trabajo extraordinario. Porque a mí me interesa más el trabajo de los demás. El mío ya lo conozco bien, mi mirada está puesta en descubrir nuevos talentos, gente que me provoque un choque, que active mi mirada y haga que me entren ganas de ponerme a pintar sin parar.
 

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