Miguel Ángel Cardenal

La luz de Sánchez Perrier

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Pintura 130x97 cm Precio: 1950 €
La luz de Sánchez Perrier | Miguel Ángel Cardenal Autor: Miguel Ángel Cardenal Año: 2017 Estilos: Arte Geométrico Materiales: Lienzo Técnicas: Acrílico, Aerosol, Spray Medidas: 130x97 cm Disciplina: Pintura Obra única

Los paréntesis son símbolos sencillos que abren y cierran una aclaración, añadido o dato que acompaña a un texto principal y que a veces necesita ser descrito de una forma más concisa. El proyecto vincula este significado y utilidad del paréntesis con lo global e individual de la concepción de aquello que nos rodea. Necesitamos de aclaraciones para comprender más allá de lo que la historia nos cuenta. Conocer un escenario o lugar a partir de los hechos que allí sucedieron, describe el lugar como un concepto vinculado necesariamente a una acción y a un cambio, a un continuo devenir en el que está presente el ser. Más allá de la historia global de un lugar, paisaje o espacio se encuentra la intrahistoria. Este término introducido por Miguel de Unamuno hace referencia a aquella historia minoritaria, individual o de pequeño colectivo que posee un carácter cotidiano y que no obstante pertenece a la historia global. Podemos describir así un lugar o paisaje desde multitud de puntos de vista y al mismo tiempo, a partir de una percepción común que lo engloba. En este proyecto el cuerpo de la obra se inicia desde lo cotidiano e individual, pero a su vez la representación de los diferentes elementos que componen las piezas alude a realidades fácilmente reconocibles por el espectador. Es así como presento el diálogo con el espectador, entre lo real y la ficción. Una línea en la que caminar sin llegar a completar el sentido de la propia obra, pues como escribió el británico Tim Ingold en 1993, “el paisaje nunca está completo: ni “construido” ni “sin construir”, está perpetuamente en construcción.” (Ingold, 1993: 12). Más allá de buscar la representación de un espacio, pretendo ofrecer la posibilidad de que ese espacio sea recreado, sin ofrecer una lectura individualizada de mi percepción acerca del entendimiento del mismo, sino más bien crear un método constructivo en la capacidad de conformar lo espacial en aquel que observa. Es por esto que el lenguaje de mi trabajo tiende a representar elementos que actualmente condicionan nuestro modo de acercarnos a los objetos, el espacio o las propias relaciones entre individuos. Perteneciente a la generación de los Millennial, me siento relacionado con estas estéticas y objetos vinculados con los nuevos medios, los nuevos espacios de relación o la digitalización del espacio, así como los métodos que influyen en nuestra conducta para relacionarnos con el objeto. Partiendo de esto, cabe destacar el trabajo del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, en especial un libro en el que teoriza sobre las nuevas corrientes estéticas y nuestro vínculo con el objeto actual. “La salvación de lo bello” (Han, 2015.) nos compara la belleza actual desde distintos puntos de vista, poniendo en manifiesto que obras de artistas como Jeff Koons, tienen las directrices en la estética para llegar al público de una forma directa, como por ejemplo también lo fue el lanzamiento del Iphone 4S. Las mismas características para presentar un objeto. Un volumen sin esquinas, sin cortes, brillante y semejante al vidrio, agradable al tacto y a la vista, que el filósofo describirá con el término de ser un objeto pornográfico. Estas nuevas filosofías estéticas, rigen mayoritariamente las estéticas del imaginario que aparece en mi trabajo. El objeto simple, la geometría, la luz, el brillo, la saturación o el contraste, conformarán el cuerpo de la pieza, que junto a las sensaciones del objeto real y el trampantojo, buscará el lenguaje cercano a lo pornográfico y capte la atención directa del observador. Como ya mencioné anteriormente, perteneciente a la Generación Y (Millennial), colectivo que conforma aproximadamente un tercio de la población mundial y un grupo que ha vivido el desarrollo tecnológico y la revolución virtual de la forma más cercana. Desde la no existencia de la telefonía móvil hasta el desarrollo de universos paralelos de forma virtual en el que nace la posibilidad de ser un avatar y tener una vida totalmente ajena y diferente a la terrenal. Con respecto a esto, visitando la exposición en el MEIAC “Cibergeografías” comisariada por Gustavo Romano, en el que escribe: “Somos testigos de cómo lo digital -el código- fluye en forma incesante, arrasando con varias de las estructuras que, hasta ayer, considerábamos "naturales". Altera parámetros de la física -no hay norte ni sur en el universo virtual, no hay arriba ni abajo, nada envejece-. Erosiona las jerarquías -los medios de comunicación unidireccionales han cedido paso a los horizontales, el "espectador" se convierte en actor en red cuestionando los modelos de representación política-. Transforma radicalmente nuestra experiencia visual”. De acuerdo con su pensamiento, se ha creado una ruptura con el modo de comprender el espacio y las relaciones, originando así un cambio en los paradigmas del entendimiento en el que es inevitable no encontrar respuestas para descifrar la dirección hacia la que partimos. La velocidad de cambio va más allá de nuestra capacidad de llegar a razonar como lo virtual y ficticio, ha llegado a desplazar el conocimiento a través de lo corpóreo y el háptica. Aplicando lo descrito anteriormente a mi trabajo, desarrollo un método constructivo en la creación de la obra en la que partiendo de imágenes reales voy construyendo y deconstruyendo el resultado de la misma. A medida que se conforma la imagen real, fotografío la misma y la añado o retiro elementos mediantes programas informáticos. Estos elementos conforman la parte más representativa de mi lenguaje, naciendo de la pantalla del ordenador, herramienta imprescindible en mi trabajo. El resultado origina imágenes sin descifrar, abiertas y con multitud de lecturas. Excluyo la posibilidad de representar un espacio habitable en el que lo físico no tiene cabida; más bien intento mostrar un espacio en el que invito al tránsito de la propiamente y las sensaciones. Emular el comportamiento de la masa social entre tecnología y entendimiento, un caminar hacia la deriva del comportamiento social.

-- Miguel Ángel Cardenal