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Enrique Escandell: paisaje, fotografía y graffiti

Enrique Escandell empezó a escribir graffiti con 11 años y su pasión por la fotografía comenzó casi sin darse cuenta y poco a poco, al ir fotografiando sus piezas de graffiti antes de que fueran borradas. Su trabajo parte de un contexto personal, de experiencias cercanas a él mismo en las que nos deja ver historias detrás de las imágenes que fotografía para convertir su mirada personal en una temática universal.
 

¿Sobre qué temas o cuestiones investigas a través de tu obra?

 
La calle podría ser un nexo y lugar desde donde salen temas que encuentro en mis proyectos. Creo que sin ser consciente en un principio, con un poco de distancia me acabo dando cuenta de que hay siempre reminiscencias de juego y aventura. Algo que tiene mucho que ver con haber pasado tiempo patinando y con todos los años de graffiti. Antes de estudiar fotografía, hice informática y supongo que algo de eso también hay. Por ejemplo, en Subterráneos donde hablo del graffiti que se hace en el metro, me he dado cuenta de que está ese elemento de aventura pero también hay mucho de la cultura hacker, haciendo una analogía entre los espacios donde guardan los metros y los servidores donde se guarda información. El proceso, que creo que es lo que motiva en gran parte a que haya gente dedicando mucho tiempo y esfuerzo a conseguir entrar, es el mismo. Uno es físico y otro es virtual pero estudiar el lugar, pensar cómo saltarte las medidas de seguridad y conseguir llegar es igual. Ahora mismo estoy investigando sobre redes sociales y autómatas generando contenido, ahí de repente se mezcla la fotografía con código para jugar con ambos.
 

¿Cuál es tu proceso de trabajo? ¿Cómo es el proceso idea-materialización de esa idea?

 
Muchas veces empiezo a investigar sobre un tema que me apetece porque el proceso es interesante o divertido; en paralelo empiezo a hacer fotos o a crear algo sabiendo que probablemente va a mutar, en un punto empieza a tomar forma aunque sea en otra dirección pero al que no hubiese llegado sin lo anterior.
 

¿Qué importancia tiene la estética externa de una obra de arte? ¿Crees que el arte debe ser bello?

 
No necesariamente, hay belleza en algo que esté bien resuelto aunque no sea canónicamente bello, el proceso puede ser bello sin que el resultado lo sea, o la forma de contar algo.
 

 

¿Es posible para ti separar tu trabajo como artista de tu vida?

 
No, sería imposible. Todo te influye, no puedes evitar todos la información que absorbes fuera de tu trabajo y del mismo modo no puedes evitar que luego eso influya en ti y por la tanto en tu obra.
 

En muchas de tus imágenes vemos paisajes casi fantasmagóricos, solitarios, sin presencia humana. ¿Cómo eliges esos lugares?

 
Depende del trabajo, podemos ver esos paisajes en el que investigo sobre el graffiti en el metro donde esos lugares toman un papel muy relevante a la hora de elegir pintar en el metro, la exploración urbana, es un elemento de mucho peso para dedicar todo el esfuerzo que hace falta para pintar en el metro, es uno de los motivos para elegir ese soporte. En Subterráneos hay otros paisajes que uso para contar la historia alejándome de la foto documental standard. Hay una serie en ese trabajo en la que creo paisajes negros con motas de colores, se parecen mucho a las fotos de la Nasa que usó Tillmans en las que podemos ver miles de estrellas en una inmensidad negra. Algo que se repite en cada grupo de cada ciudad antes de entrar a pintar es el hecho de ponerse la chaqueta del revés, casi todos los escritores llevan chaquetas técnicas de montaña, las largas jornadas de vigilancia a la intemperie hacen de ellas un elemento necesario. Le dan la vuelta para mancharlas por dentro y así, al salir, poder ponérsela de la forma correcta sin que se noten las manchas de pintura algo que podría incriminarlos. Cuando se pinta en un túnel al no haber corriente de aire, la pintura se queda como suspendida en el aire, según se va pintando va cayendo en la manga con la que se pinta, sobretodo cerca de la mano como si nevase en un bosque, es una especie de haiku tranquilo dentro de todo el caos de la acción. Toda la pintura posada en las mangas nos habla de una fuga en Berlín, una noche muy larga en París, la espectacular entrada en el hangar de Atenas, etc. En la serie vemos detalles de esas mangas de las chaquetas de varios escritores de metro, a la hora de exponerlo pongo varias copias en formato de 1,5 m para que el espectador pueda perderse en el negro sin que quede muy claro qué es, si te acercas, puedes ver la textura del tejido, pero si no lo haces, es una galaxia de colores.
En Tres Perros y San Cristóbal recorro con una pequeña moto el espacio que hay entre mi ciudad de origen y la ciudad donde vivo desde hace unos años, entre Valencia y Madrid. Aquí hay una decisión muy consciente de recorrer ese espacio con un vehículo que me obliga a ir por carreteras nacionales a una velocidad mucho más lenta que si lo hiciese por otro camino, al pasar solo tantas horas se crea una especie de ‘mood’ que te lleva a esos paisajes. También la cámara que llevo me obliga a pensar mucho más la foto, a tomarme tiempo en colocar la cámara, a tener que ir cambiando la película cada 10 fotos, etc. Todo esto hace que el paisaje o mi decisión de qué paisaje y cómo sacarlo sea de una forma determinada.
 
fotografía y grafiti enrique escandell
 
En Every Day juego con un paisaje que se crea cada día a una hora determinada en un lugar determinado. Voy por la mañana durante varios días a la misma hora en el mismo sitio en la calle. Hago un carrete de 36 cada día haciendo una foto a cada persona que pasa por ese lugar, después comparo todas las hojas de contactos buscando coincidencias, gente que en su rutina pasa por ahí a la misma hora, gente que construye ese espacio efímero en ese lugar en ese momento. Después imprimo esa foto volteándola y pegándola en gran formato por la noche en ese lugar, esperando a la mañana siguiente a que esa persona vuelva a pasar y se encuentre con ella misma fijada en esa pared. Hago esa foto y la vuelvo a pegar fijando ese momento en el paisaje. Aquí vemos lo que decía al principio, de paisaje y juego pero usando estrategias que vienen del graffiti en la calle.
 

¿Cuál fue el proceso de pasar de escribir graffitis a tomar fotografías? ¿Recuerdas ese momento en el que algo hizo algo clic y cambiaste el spray por la cámara?

 
Fue poco a poco, a veces terminaba mi pieza antes que los demás y hacía fotos de los lugares y de mis compañeros, hubo un momento en el que estas fotos me interesaban más que las piezas, me di cuenta de que todo lo que envuelve a esa acción es el verdadero motivo de hacerla y no tanto la obra final, la obra es conseguir entrar más que lo que haces cuando entras. En ese momento empecé a interesarme por la fotografía y con ello a investigar.
 

Hablando de graffitis, me parece muy interesante el debate que se genera por el hecho de que muchos artistas urbanos estén cada vez más inmersos en los circuitos institucionales de galerías, ferias y parece que se están vendiendo al mercado. Viniendo del mundo del graffiti y trabajando ahora con la fotografía, ¿qué opinión tienes al respecto?

 
Bajo mi punto de vista, el arte urbano no es graffiti. Hay artistas urbanos que vienen del graffiti pero no tiene porque ser así. Lo que pasa muchas veces es que en el imaginario colectivo, si algo está hecho en la calle y está hecho con spray, la gente ya lo toma como graffiti. No creo que se estén vendiendo al mercado, hay gente que vende obra muy bien en galerías y ferias, gente que viene del graffiti y que siguen escribiendo graffiti pero su obra es otra cosa, hacen cosas muy muy interesantes a las que han llegado, entre otras cosas, por escribir graffiti pero no consideran graffiti esa parte. De todas formas el tema de la nomenclatura y etiquetas supongo que son opiniones de cada uno, la mía es esta pero me parece todo bien.
 

Cuéntanos un poco más sobre las obras que presentas en Saisho.

 
En la quinta pregunta hablo sobre esto respondiendo al paisaje.
 

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuáles van a ser tus siguientes proyectos?

 
Urraca viva insta autómata robot se convertirá en otra cosas. Estoy investigando sobre redes sociales y robots que generan contenido de forma automática. Por ahora es solo un ensayo que se convertirá en otra cosa. Hay una urraca (especie Pica Pica) que viene a desayunar todas las mañanas a la terraza de mi casa media nuez que pongo por la noche. He hecho un robot que cada vez que viene, le hace fotos y las sube a Instagram (https://www.instagram.com/picapicabot/). Como texto busca en Reuters una noticia de ese día que tenga que ver con la muerte y postea el titular a modo de pie de foto. En la cultura popular de muchos lugares los córvidos están asociados a la muerte así que cada día viene a la hora de las noticias y trae alguna. Me interesa crear un artefacto autónomo que postea diariamente, que está en cierto modo vivo creando contenido cada día conectado al mundo entero. Es algo divertido, podría ser anecdótico pero me sirve para probar varios conceptos en vistas a otro proyecto en el que llevo un tiempo trabajando.
 

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