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IVA cultural en España: una anomalía persistente en las artes visuales

El IVA cultural en España, especialmente en el ámbito de las artes visuales, ha sido motivo de debate desde que en septiembre de 2012, en un contexto marcado por la crisis económica, el Gobierno español elevó el IVA aplicable a actividades culturales del tipo reducido del 8% al tipo general del 21%. La medida entró en vigor el 1 de septiembre de ese mismo año y afectó, entre otros sectores, al cine, el teatro, la música en vivo y las artes visuales.

En aquel momento, la industria cultural española generaba aproximadamente 503.700 empleos y representaba cerca del 4% del PIB. Con la subida del IVA, España pasó a situarse entre los pocos países de la zona euro que aplicaban el tipo general a buena parte de las actividades culturales, alejándose del modelo fiscal predominante en su entorno europeo.

Los datos posteriores mostraron un impacto significativo en el sector. Diversos informes de entidades como la SGAE y asociaciones empresariales de la industria cultural alertaron de una caída de espectadores y de ingresos durante los años siguientes a la subida, así como de un ajuste estructural en numerosos proyectos culturales.

Un sistema fiscal desigual dentro del propio sector cultural

A partir de 2017 y 2018, el IVA aplicado a determinadas actividades culturales comenzó a reducirse de forma gradual. El teatro y los espectáculos en vivo pasaron a tributar al 10%, y posteriormente el cine se incorporó a ese mismo tipo reducido. Sin embargo, el tratamiento fiscal de las artes visuales no se modificó.

En la actualidad, el sistema español presenta una configuración compleja. Los artistas que venden directamente su obra pueden tributar al 10%, mientras que las galerías que comercializan esas mismas obras pueden hacerlo al 21%, en muchos casos acogidas al Régimen Especial de Bienes Usados (REBU), donde el IVA se aplica sobre el margen de la operación.

Esta diferencia ha generado un escenario singular dentro del sector cultural, en el que el principal canal de comercialización del arte contemporáneo soporta una carga fiscal superior a la de otras disciplinas artísticas.

Según el Art Basel and UBS Survey of Global Collecting 2025, el 95% de los compradores de arte adquiere obras a través de galerías, ya sea en espacios físicos, plataformas digitales o ferias. En el caso de España, las galerías concentran aproximadamente el 76% del valor total del mercado del arte.

El contexto europeo

La situación española contrasta con la de otros países europeos. Francia aplica un IVA del 5,5% a la venta de arte, Alemania un 7%, Italia un 5% y Portugal un 6%. Estos tipos reducidos se aplican tanto a artistas como a galerías, generando un marco fiscal homogéneo dentro de cada país. En comparación, el IVA cultural en España sigue manteniendo una diferencia estructural dentro del propio sector de las artes visuales.

Tras el Brexit, Francia ha consolidado una posición relevante dentro del mercado del arte europeo, concentrando más del 50% de las ventas de arte en la Unión Europea, según distintos informes sectoriales. Analistas del mercado suelen señalar que la estabilidad fiscal es uno de los factores que contribuyen a esta posición.

En España, esta diferencia se hace visible en determinados contextos, como ferias internacionales celebradas dentro del propio territorio nacional, donde galerías españolas y extranjeras operan bajo regímenes fiscales distintos.

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La directiva europea y su aplicación

En abril de 2022, la Unión Europea aprobó la Directiva (UE) 2022/542, que permite a los Estados miembros aplicar tipos reducidos de IVA —hasta un mínimo del 5%— a la venta de obras de arte, objetos de colección y antigüedades. El plazo para su transposición finalizaba el 31 de diciembre de 2024, con aplicación a partir del 1 de enero de 2025.

A comienzos de 2026, España no ha incorporado esta directiva al marco fiscal del mercado del arte. Otros países como Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo o Bélgica sí han adaptado su legislación para aplicar tipos reducidos a las artes visuales.

Durante este periodo, distintas asociaciones profesionales, artistas y galeristas han trasladado su interés en una revisión del marco fiscal, subrayando la necesidad de una mayor armonización con el entorno europeo.

El mercado del arte y su evolución

Uno de los aspectos que más se repiten en los informes recientes es la transformación del perfil del comprador de arte. Según el Art Basel Report 2024, las transacciones por debajo de los 5.000 dólares han experimentado un crecimiento sostenido, y las galerías de menor volumen han incrementado su actividad.

Estos datos reflejan un mercado más amplio y diverso, donde el acceso a la obra original se ha extendido más allá de los grandes coleccionistas tradicionales. En este contexto, el debate fiscal suele centrarse en cómo adaptar la normativa a un ecosistema cada vez más transversal y profesionalizado.

Un escenario abierto

España cuenta actualmente con más de 24.000 artistas y alrededor de 11.000 empleos vinculados directamente a las artes visuales. Sin embargo, su participación en el mercado global del arte se ha mantenido estable en torno al 1%durante más de una década.

Mientras otros países han optado por revisar su política fiscal como herramienta de estímulo del sector, en España el debate continúa abierto. La eventual transposición de la directiva europea marcará, previsiblemente, el rumbo del mercado en los próximos años.

Más allá de posicionamientos, el IVA cultural en España se ha convertido en un elemento central en la conversación sobre el futuro de las artes visuales. Un debate que combina factores económicos, culturales y estructurales, y cuyo desenlace será determinante para la competitividad del sector en el contexto europeo.

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