Cada febrero, la Semana del Arte convierte a la Ciudad de México en el núcleo cultural del continente americano. Y en el centro de esa semana cargada de propuestas y discursos está Zona Maco, una de las ferias de arte más importantes de América Latina. Su edición 2026 no sólo consolidó su papel como exponente global del arte contemporáneo, sino que reafirmó su capacidad para articular una conversación crítica, diversa, y expansiva entre artistas, galerías, coleccionistas, y públicos.
Más de 220 galerías provenientes de 26 países de América, Europa, y Asia se reunieron en el Centro Citibanamex, en una edición que presentó un recorrido por los relatos estéticos, sociales, y políticos que definen el presente. Desde piezas que entrelazan tradición y tecnología hasta narrativas sobre identidad, migración, y memoria, Zona Maco 2026 no sólo mostró lo que está ocurriendo en el arte, sino lo que está por venir.
Zona Maco no funciona como una lectura cerrada del estado del arte, pero sí como un mapa donde conviven propuestas muy consolidadas con otras más arriesgadas, y donde el valor no está tanto en verlo todo, sino en saber dónde detenerse.
Tabla de contenidos
Lo más destacado de la edición 2026



Zona Maco 2026 desplegó una curaduría sólida y comprometida. Entre los espacios más comentados estuvo el stand de OMR, con un cruce sensorial entre materiales clásicos y experimentación contemporánea, o la propuesta de Pace Gallery, con las atmósferas pictóricas de Kylie Manning, elaboradas a partir de pigmentos naturales.
También destacó Galería RGR, que tendió un puente entre abstracción histórica y presente, y la sección FORMA, donde el diseño coleccionable borró sus límites con el arte. Entre las propuestas más contundentes, Carlos Amorales presentó una instalación visual y sonora que convertía el dibujo en movimiento, y las secciones curadas trajeron obras de fuerte carga política, abordando temas como desplazamiento, diáspora, o tensiones postcoloniales.
Fuera del recinto ferial, la exposición colectiva AHORA, presentada en ISLA, el espacio de Karen Huber, ofreció una lectura expandida de la pintura contemporánea desde la materialidad y la reflexión política. Una muestra que dialogó de forma directa con el espíritu de la semana del arte, y que sumó capas a la conversación más allá de los pasillos de la feria. Aquí cabe destacar la participación del artista mexicano Rodrigo Ramírez, quien forma parte de la red de artistas Saisho.
Artistas Saisho presentes en Zona Maco 2026
Horacio Quiroz



Horacio Quiroz participó en Zona Maco 2026 presentando su serie El peso de lo inmaterial con la galería Yusto Giner, en un stand compartido con Ana Barriga y Ángeles Agrela. Su trabajo volvió a situar el cuerpo como espacio de transformación, no como símbolo cerrado, sino como materia en proceso.
Las pinturas de Quiroz trabajan desde la acumulación lenta: capas de óleo, veladuras, texturas densas que construyen figuras híbridas donde lo orgánico, lo tecnológico, y lo espiritual conviven sin jerarquías claras. No hay una voluntad de ilustrar discursos teóricos, sino de sostenerlos pictóricamente. La identidad aparece como algo que se construye y se deshace, no como una categoría fija.


El peso de lo inmaterial no funciona como una serie cerrada, sino como un sistema de pensamiento. Las figuras que emergen en sus lienzos no habitan el margen: se colocan en el centro de una nueva narrativa sobre identidad, deseo y conciencia contemporánea. En el contexto de Zona Maco, su propuesta destacó precisamente por no buscar impacto inmediato, sino por sostener una lectura profunda, lenta, y exigente.
Rodrigo Ramírez



Rodrigo Ramírez participó en la Semana del Arte de Ciudad de México a través de AHORA, una exposición colectiva presentada por Swivel Gallery en ISLA Project Space, uno de los espacios que orbitan alrededor de Zona Maco sin formar parte directa del recinto.
Su obra parte de una reflexión crítica sobre la imagen, la comunicación, y los mecanismos de dominación del capitalismo visual. Desde la pintura, y sus extensiones hacia lo objetual y lo espacial, Ramírez desmonta la idea de la imagen como vehículo transparente de sentido. En su trabajo, la pintura se vuelve opaca, resistente, incómoda.
AHORA planteó el presente no como algo a resolver, sino como algo que se habita. En ese marco, la obra de Rodrigo Ramírez funcionó como un gesto de fricción: una insistencia en la materialidad, en el tiempo lento de la pintura, en la atención sostenida como acto político. Su participación confirma la fuerza de una obra que no busca agradar, sino interrogar.
Cecilia Barreto


La artista mexicana Cecilia Barreto participa en Zona Maco este año, habiendo participado también en ediciones previas. Su pintura articula una reflexión crítica sobre los sistemas económicos y financieros que estructuran el presente, traduciendo datos, gráficas, e indicadores del mercado en composiciones donde el capital se manifiesta como forma, textura, o ausencia. Su trabajo introduce una pausa analítica en un entorno ferial marcado por la saturación visual. Una pintura que no ilustra lo económico, sino que lo piensa desde dentro del propio medio, con una coherencia formal que ha ido afinándose con el tiempo y que convierte su obra en un ejercicio de lectura crítica del paisaje contemporáneo.

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Otros artistas Saisho con historia en Zona Maco


La presencia de artistas Saisho en Zona Maco no es nueva. Tampoco responde a una coincidencia reciente, sino a trayectorias que han encontrado en la feria un espacio de visibilidad dentro de procesos mucho más amplios. En ediciones anteriores, varios de estos artistas han participado en Zona Maco como parte de recorridos que hoy se leen con mayor claridad y consistencia.
En el caso de Adrián Guerrero, su paso por Zona Maco se inscribe dentro de una práctica marcada por la observación precisa de lo cotidiano y por una relación constante con el espacio, el tiempo, y la materialidad. Su trabajo, que transita con naturalidad entre fotografía, escultura, pintura, vídeo, y cerámica, no busca el gesto espectacular, sino la construcción de sentido desde lo mínimo. Más que un punto de llegada, la feria funcionó como un momento dentro de una investigación sostenida, donde la atención a la fenomenología de los objetos y a la percepción humana ha ido consolidando una obra rigurosa, presente hoy en colecciones e instituciones internacionales.
Por su parte, Diego Ascencio ha desarrollado una práctica centrada en la relación entre arquitectura, color, y memoria, combinando fotografía y pintura para construir lo que él mismo denomina Memorias Cromáticas. Su obra parte de espacios y estructuras reconocibles, pero los desplaza hacia una experiencia temporal alterada, donde el color actúa como lenguaje y como herramienta para suspender el instante. Su presencia en ferias como Zona Maco y posteriormente en circuitos europeos señala una investigación en crecimiento, atenta a cómo los espacios habitados se transforman en recuerdos y cómo la imagen puede funcionar como un lugar de permanencia frente a lo efímero.
Pensar con criterio
Zona Maco 2026 nos deja muchas imágenes, pero también una certeza: el arte sigue siendo uno de los mejores lenguajes para entender, y resistir, los signos de nuestro tiempo. En un panorama donde abundan las tendencias, los estímulos, y las ofertas, el criterio se convierte en nuestra herramienta más valiosa.
No todo lo que está en una feria es relevante. No todo lo visible construye valor. Y no toda presencia garantiza recorrido. Por eso, mirar con criterio es hoy una forma de posicionamiento. Implica tiempo, contexto y herramientas.
Desde Saisho, ese trabajo se articula acompañando tanto a artistas como a coleccionistas que entienden el arte como una construcción a largo plazo. Por eso existen herramientas como la guía Saisho para coleccionistas, pensada para entrenar la mirada y tomar decisiones informadas más allá del impacto inmediato. Y por eso también tiene sentido visitar los espacios, conversar, volver a mirar, y entender qué hay detrás de cada obra.
Ferias como Zona Maco confirman que mirar arte es importante. Pero saber qué estás mirando, por qué importa, y qué valor tiene, lo es aún más.

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